El hombre en el afán de mejorar las cosas, (o con el pretexto de ello) ha modificado todo lo que lo rodea en algunos casos con una soberbia preocupante. Podemos decir que el niño tomó leche de su madre, un millón de años y fórmulas de "leche de vaca" llamadas especial y sutilmente "maternizadas", sólo 40 años. Esto ocurrió en gran escala, después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la mujer demostró que podía trabajar y muy bien, "siempre que no se embarazara y menos aún que tuviera que dar de mamar".